martes, 26 de noviembre de 2013

EL PAPA FRANCISCO, LOS DEPORTISTAS Y EL OLIMPISMO

Francisco: "Los deportistas no son mercancía" El Papa recibió a los dirigentes del Comité Olímpico Europeo. Los previno contra la tentación de reducir el deporte a un "mero negocio" y los alentó a promover su "función educativa" entre los jóvenes El papa Bergoglio recibió en la Santa Sede a los delegados de los comités olímpicos europeos, reunidos en Roma para celebrar su 42ª asamblea general, y les dio un mensaje sobre la necesidad de preservar las disciplinas deportivas de los mecanismos mercantiles que las pueden desvirtuar. "Cuando el deporte es considerado únicamente según los parámetros económicos y de conseguir la victoria a toda costa, se corre el riesgo de reducir a los atletas a una mera mercancía de la cual obtener ganancias", les dijo durante la audiencia que tuvo lugar en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano. "Los mismos atletas entran en un mecanismo que los arrastra, pierden el verdadero sentido de su actividad, esa alegría de jugar que los atrajo de niños y que los empujó a hacer tantos sacrificios para convertirse en campeones", agregó el Papa. El deporte es armonía, señaló, pero si prevalece la búsqueda desenfrenada del dinero y del éxito esa armonía se rompe. Por sus valores de amistad y lealtad, el deporte crea puentes que tienen la fuerza de unir a las personas, siempre que no se ceda a intereses de tipo mercantiles, insistió Francisco. El deporte tiene una fuerza innata para impulsarnos hacia los demás, aunque frecuentemente fuerzas poco limpias lo arrastran en la dirección opuesta, dijo el Papa, al exaltar las luces y exponer las sombras que contaminan el mundo de la competencia, profesional o no. "El deporte es un instrumento válido para el crecimiento integral de la persona humana, destacó. De hecho, la práctica deportiva estimula una sana superación de sí mismo y de los propios egoísmos, entrena el espíritu de sacrifico y, si está bien enfocado, favorece la lealtad en las relaciones interpersonales, la amistad, el respeto de las reglas. Es importante que todos los que se ocupan del deporte, a diferentes niveles, promuevan los valores humanos y religiosos que están en la base de una sociedad más justa y solidaria". Pero este idealismo deportivo puede sucumbir cuando en el mundo se mulitplican los personajes que ven a los atletas como máquinas de hacer dinero, señaló también el Papa: "El deporte es armonía, pero, si prevalece la búsqueda desmesurada de dinero y de éxito, esta armonía se rompe". La universalidad del lenguaje deportivo, siguió diciendo Bergoglio, "supera fronteras, lenguas, razas, religiones e ideologías" y "posee la capacidad de unir a las personas, favoreciendo el diálogo y la acogida". El símbolo más evidente y conocido de este "espíritu de fraternidad", señaló, es justamente el de los Juegos: los cinco anillos entrelazados de la bandera olímpica. "Deseo alentar a las instituciones y organizaciones como la vuestra -dijo el Papa a los representantes europeos del COI-, para que propongan, especialmente a las jóvenes generaciones, itinerarios deportivos de formaicón para la paz, la convivencia y el compartir entre los pueblos. ¡Es típico de la actividad deportiva unir y no dividir! ¡Hacer puentes, no muros! Ustedes, como dirigentes olímpicos, están llamados a favorecer la función educativa del deporte. Somos todos conscientes de la gran necesidad de formar deprotistas animados por la rectitud, el rigor moral y el vivo sentido de la responsabilidad". Esta no es la primera vez que el papa Francisco aprovecha la presencia de deportistas para advertir contra la mercantilización excesiva de esa actividad y dar un mensaje sobre los valores que deben guiarla. Cuando recibió a los seleccionados nacionales de futbol de Argentina y de Italia, en agosto pasado, les recordó que eran un modelo "para la muchachada" y que debían "aprovecharlo para sembrar el bien". Y, a los dirigentes, les pidió trabajar para que el fútbol, "convertido en gran negocio", no pierda carácter deportivo. (ver todo el discurso) Y a los miembros del equipo argentino de rugby, Los Pumas, que lo visitaron este viernes 22 de noviembre, les dijo: "Este deporte es una representación del equilibrio entre el grupo y el individuo ya que hay acciones en las que participa todo el equipo, como los famosos scrums y además acciones individuales".

viernes, 8 de noviembre de 2013

LOS PRIMEROS JUEGOS OLÍMPICOS DE LA ERA MODERNA: ATENAS 1896 por Prof ALBERTO MORO

Por Alberto E. Moro
El escenario, magnífico, estaría preparado en la fecha prevista. Faltaba asegurarse el concurso de los actores. Las inscripciones definitivas tardaban en llegar y, como siempre, no sin problemas. Los alemanes se ofendieron por algunas noticias periodísticas francesas que les desagradaron, por lo que amenazaron con no concurrir, haciendo necesaria una rápida y profunda operación diplomática para superar los malos entendidos. Pero las noticias de Suecia, Inglaterra, Rusia y Grecia, eran alentadoras. El gobierno francés, por su parte, pretendía desconocer el movimiento encabezado por Pierre de Coubertin, y les parecía una pretensión inadmisible la solicitud de que subsidiaran el viaje de los deportistas de su país. La Unión de Sociedades de Tiro francesas, a su vez, decidió no participar argumentando que les parecía “increíble que los organizadores de los Juegos Olímpicos hayan podido imaginar que la Unión Nacional de Francia se convertiría en un anexo de su comité, y que el tiro fuera a ser una rama incorporada y encastrada en un conjunto de deportes”. Estas palabras muestran claramente el elitismo y la soberbia que existía en algunos grupos, y la desconfianza que reinaba acerca de la idea de reunir a todos los deportes en una gran manifestación colectiva. Pero el buen sentido prevaleció finalmente, y los atletas franceses no faltaron a la cita para representar a Francia al pie de la Acrópolis. Uno de los mayores logros de Coubertin fue el de reunir a los cultores de los diferentes deportes en una realización común, limando las asperezas, los enfrentamientos y las mutuas sospechas que entonces los separaban. Contrariamente a lo que muchos detractores quisieron hacer creer después, en los primeros juegos no solo se realizaron algunas competencias atléticas, sino que numerosos deportes integraron el programa, juntos por primera vez. Cada uno de ellos con su abanico de pruebas y variantes. Estuvieron el atletismo de pista con sus carreras, saltos y lanzamientos; la gimnasia individual con sus aparatos y las prestaciones de conjunto; la esgrima con florete, sable y espada; el tiro con armas de guerra, carabina y pistola; el yachting y el remo con sus especialidades; la natación en velocidad y fondo, y el water-polo; el ciclismo de pista; la equitación con sus pruebas; y el tenis en simples y dobles. Técnicamente, estos primeros juegos carecieron de relevancia, en el sentido de que no se batió ninguno de los records existentes entonces. Pero hubo un hecho conmocionante y sorpresivo, un verdadero premio para Grecia, que merece ser rescatado aún en este escrito que no apunta a los aspectos deportivos. Habiéndose instituido por primera vez la carrera de Maratón, en homenaje al mito y por que no a la historia, los organizadores no las tenían todas consigo. Previamente, incluso habían existido controversias acerca de la conveniencia de hacer correr una distancia idéntica a la que le había costado al vida a Filipedes, en el año 490 antes de Cristo. Los países destacados en este tipo de pruebas de fondo eran naturalmente los países germánicos, anglosajones y del centro de Europa, y los Estados Unidos. Pero sucedió lo inesperado, y ante el estupor de casi todos los técnicos y el delirio de los sesenta mil espectadores, el griego Spyridion Louys, un “improvisado” corredor, fue el primero en llegar a la meta, provocando el descontrolado entusiasmo de “sus altezas reales”, ya que los propios príncipes Constantino y Georges lo llevaron “en andas” triunfalmente para depositarlo ante el trono de mármol donde el rey, de pie, lo esperaba. En palabras de Pierre de Coubertin, fue “uno de los espectáculos más extraordinarios que recordaba”, donde “parecía que toda la antigüedad helénica entraba con el vencedor”. Ajeno a todo entrenamiento que pudiera calificarse de científico, los hados le habían sido propicios pues, según sus propias manifestaciones, había pasado la noche anterior en ayunas, rezando ante sus íconos a la luz temblorosa de los cirios. Cerrando este breve comentario acerca de los primeros juegos olímpicos de la era moderna, citamos textualmente a Pierre de Coubertin, cuando -según relata en sus memorias- ya de regreso, vio en una escala en Corfú a un grupo de niños griegos que “jugaban” a ser olímpicos, desfilando y colocándose coronas de olivo en las sienes. “Este gesto simbólico, cumplido de nuevo en Atenas, después de tantos siglos transcurridos –meditó entonces-, les proporciona un contacto inconsciente con su magno pasado vagamente presentido”. Ciento dieciséis años después, los sueños de un visionario siguen en pie para celebrar lo que se ha ya convertido en el mayor espectáculo del mundo que puede ofrecer una ciudad, visto por miles de millones de personas en todo el planeta: los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Y los griegos, al margen de sus actuales problemas, han recuperado la conciencia de su magnífico pasado… La Falda, Junio de 2012

miércoles, 6 de noviembre de 2013

LA MANO, PROLONGACIÓN DEL CEREBRO

LA MANO, PROLONGACIÓN DEL CEREBRO Por Alberto E. Moro Detrás de cada mano, hay un ser humano en su versión irrepetible, con su alma, sus angustias, sus alegrías y su espiritualidad La mano humana es una extraordinaria y versátil herramienta capaz de realizar innumerables acciones de la más variada naturaleza, gracias en gran parte a una propiedad denominada prehensión, y que consiste esencialmente en la capacidad de asir y manipular objetos oponiendo el pulgar a los demás dedos. Esta aptitud no es exclusiva del hombre sino que la comparte con otros mamíferos, pero solo en él alcanza el despliegue de movilidad necesario para lograr tanta eficiencia. Con la ayuda claro está, de las articulaciones de la muñeca, el codo y el hombro, que con sus rangos específicos de movilidad permiten al animal humano colocar la mano en las más variadas posiciones, según las necesidades. Ese “instrumento de los instrumentos”, como lo llamó Galeno hace casi dos mil años, es capaz de ejercer una enorme fuerza en ciertas circunstancias, y obrar en cambio con increíble sutileza en otras. Piénsese que podemos colgar el peso de nuestro cuerpo sujetándonos solo con las manos, o destapar un frasco de dulce pegado tan solo rodeando la tapa con los dedos. Y con esas mismas manos pueden los músicos experimentados extraer complejos y armónicos sonidos, o el cirujano ocular llevar a cabo con éxito microscópicos movimientos del instrumental dentro del ojo. También es un delicado instrumento del amor en todas sus formas, y un asombroso medio expresivo y creativo en manos de los artistas de todas las vertientes. Más allá de su eficacia biomecánica, la mano humana es un maravilloso órgano de recepción sensorial, extremadamente sensible, que informa al cerebro sobre la temperatura, la distancia, el espesor, la consistencia, la forma y la superficie de los objetos que tocamos. Muchas de las percepciones que nos da la vista, han sido educadas por las manos en su continuo manipular el entorno. Se ha dicho que sin ellas, nuestra visión del mundo sería plana y sin relieve. También se ha discutido si el inigualable desarrollo de la inteligencia humana no se deberá al hecho de que en épocas remotas pre-humanas, nuestros ancestros arcaicos, al abandonar la vida arborícola, liberaron a los miembros superiores de su función locomotora permitiendo la manipulación investigadora progresiva. Lo cierto es que la posibilidad infinita de palpar delicada o reciamente todo lo que los rodea, es lo que probablemente ha otorgado a los seres humanos la supremacía adaptativa que ostentan el reino animal. Por ello, no puedo menos que compartir la trouvée que a veces se lanza al ruedo de la conversación: “La mano es la prolongación del cerebro.” Cada mano, con sus 27 huesos, innumerables articulaciones, ligamentos, aponeurosis, nervios, venas, arterias y músculos extrínsecos e intrínsecos (decimos innumerables en sentido figurado, pues estos elementos están todos debidamente identificados, pero sería tedioso enumerarlos aquí), es una compleja estructura cuya integridad debemos proteger cuidadosamente. Los traumatismos y enfermedades acechan a ese fino instrumento tanto como al resto del organismo, y no pocas veces el accidente o el descuido nos colocan en el trance de ver disminuida en forma permanente su capacidad funcional, como cuando se pierde un dedo o parte de él, o queda restringida la movilidad de uno o varios de ellos. En tiempos no muy lejanos, pero con poco acceso a las tecnologías existentes, el tamaño de una mano campesina standard servía como instrumento de medición primitiva. De allí derivan la distancia de un palmo, la pulgada como referente al ancho del pulgar, y hasta la yarda, que era la distancia que iba desde la nariz al extremo del pulgar. También se firmaban los compromisos con la impronta del pulgar, que como la huella de los demás dedos es única y diferente para cada ser humano. Y también es bueno recordar que más modernamente un sabio argentino llamado Vucetich descubrió las aplicaciones prácticas de la dactiloscopia para la identificación personal. Desde siempre, la mano sirvió para el combate, tanto en los albores de la civilización y en el cruel pankratio griego, como en las artes marciales del Oriente y el box de hoy, para empuñar espadas y fusiles, o para gatillar las armas de destrucción modernas y digitar el disparo de los asépticos misiles. Como contrapartida, incontables y excelsas obras de arte han sido manifestaciones del espíritu cristalizadas a través de las manos, en el dibujo, la pintura la escultura y la música. Cualquier mano puede empuñar un puñal o una pistola, pero no cualquier mano puede gestar obras sublimes: dibujar como Durero, pintar como Rembrandt, esculpir como Miguel Ángel o tocar el piano como Paderewsky. Detrás de cada mano, hay un ser humano en su versión irrepetible, con su alma, sus angustias, sus alegrías y su espiritualidad. El puño cerrado es violencia, la mano abierta es bondad, y el abrirse ambas manos generosidad para dar y humildad para recibir. El índice nos acusa, y la palma nos perdona. Y hoy los ciegos pueden leer a través de sus manos, y el mundo entero estar comunicado, como la nomenclatura tecnológica lo indica, en forma “digital”, es decir a través de la asombrosa ductilidad de sus dedos. ¡Manos a la obra, pues! Que una mano lava a la otra… ¡Y así quedamos mano a mano! La Falda, Octubre de 2013 ---o0o---

JORNADA “PIERRE DE COUBERTIN, EL LEGADO OLÍMPICO” en la UNIVERSIDAD BLAS PASCAL DE CORDOBA

En el marco del 150º aniversario del nacimiento del fundador de los Juegos Olímpicos Modernos, la Confederación de Deportes, el Comité Pierre de Coubertin Argentina y la Universidad Blas Pascal, organizaron la jornada “Pierre de Coubertin, el legado olímpico”. Se realizo recientemente, en el Salón Auditorium de la Universidad Blas Pascal tres especialistas sobre el Barón francés, gestor de los Juegos Olímpicos actuales, disertaron desde diferentes perspectivas el eje de la jornada. El vicepresidente del Comité Olímpico Argentino (COA), el Dr. Hugo Osvaldo Rodríguez Papini, fue quien dio las primeras palabras que dieron apertura al evento conducido por Rubén Peralta. Luego, Jorge Cattaneo - presidente de la Confederación de Deportes- y Daniel Di Donato - Director Académico en Gestión Deportiva de la Universidad Blas Pascal Blas Pascal -, prosiguieron con la introducción. El primero en disertar fue el Prof. Daniel G. de la Cueva, presidente del Comité Pierre de Coubertin Argentina, tratando temas vinculados a todas aquellas actividades que comprende la entidad a la cual representa. Seguidamente, se invitó a subir al escenario a Alberto E. Moro, fundador y director de El Museo Pierre de Coubertin ubicado en La Falda. Previamente a su discurso, el especialista le mostró al público el saco que lucía explicando la importancia del mismo, ya que fue un obsequio de la delegación alemana que participó de los últimos Juegos Olímpicos. Alberto Moro, expuso una breve reseña sobre su museo y luego hizo hincapié en estudios sociológicos sobre el deporte. Para concluir con la charla, el Dr. Otto Schantz - CIPC Universidad de Coblenza, Alemania-, con la ayuda de un traductor, trató sobre la vida, los ideales olímpicos y el legado que dejó el Barón Pierre de Coubertin. Entre el público invitado se destacó la presencia de Cristian Roldán - Comité Olímpico Argentino-, Abraham Jure (CPC Jujuy) y Verónica Bollada (CPC Catamarca) - integrantes del Comité Pierre de Coubertin Argentina-, y de Walter Francisco Oechsle- Cónsul Honorario de la República Federal de Alemania. Como acto de cierre, se mostró al público la antorcha de los Juegos Paralímpicos de Invierno Vancouver 2010. Además, se realizó una entrega de premios a las personalidades destacadas, donde la Confederación de Deportes, a través de su presidente Cattaneo, otorgó placas grabadas en agradecimiento a la participación de Rodríguez Papini y Otto Schantz, como así también al resto de las autoridades presentes.